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El Parque de las Madonie, en la provincia siciliana de Palermo, fue un destino que me sorprendió y al cual no veo la hora de regresar. En este artículo te comparto en detalle el recorrido que hicimos.

Era el anteúltimo día de nuestro road trip de tres semanas por Sicilia. Recostados a la sombra de una sombrilla en una playa de Cefalú, conversábamos sobre lo que íbamos a hacer al día siguiente.

A. insistía en dedicarle el día a recorrer en coche el Parque de las Madonie. Teniendo en cuenta los 600 kilómetro que nos separaban de Salerno, la que sería nuestra parada al dejar Sicilia, me resistía a que nuestro último día en la isla sea arriba del auto.

Pero A. me terminó convenciendo y, por suerte, nuestro último día del viaje hicimos la ruta del Parque de las Madonie.

Este recorrido que combinó paisajes que nos dejaron sin aliento, pequeñas poblaciones detenidas en el tiempo y mucha azúcar, se convirtió en uno de mis destinos preferidos de Sicilia.

El Parque de las Madonie

Parque de las Madonie
Parque de las Madonie

El Parque de las Madonie fue creado en 1989. Está formado por 15 municipios y su nombre se lo debe a la cordillera que lo atraviesa.

Forma parte de los Geoparques Mundiales Unesco. En él se encuentran las piedras más antiguas de Sicilia.

Cuenta con la mitad de las especies vegetales de toda la isla. El 70% de las aves y el 100% de los mamíferos. Además, en su cordillera se encuentra la segunda montaña más alta de Sicilia, el Pizzo Carbonara (1979 metros).

Esta apabullante naturaleza se encuentra rodeada de poblaciones con miles de años de historia. Muchos de los pueblos que se visitan a lo largo del recorrido parecen detenidos en el tiempo.

El Parque de las Madonie es el destino perfecto para quien disfruta viajar sin prisa. Combinando naturaleza, cultura y buena gastronomía. Y mientras escribo estas palabras sólo tengo ganas de teletransportarme nuevamente a ese rincón siciliano.

Una ruta en coche mozzafiato

Una palabra italiana que me encanta es mozzafiato. Si uno busca la traducción encontrará palabras como impresionante o imponente. Mozzafiato es que te quita el aire, que te deja sin aliento.

Eso fue lo que me sucedió en casi toda esta ruta por el Parque de las Madonie. No sólo en las diferentes paradas que hicimos (que te las cuento a continuación), sino mientras manejábamos por los serpenteantes caminos, que cambiaban de colores, temperaturas y paisajes.

Partimos temprano a la mañana desde Cefalú (uno de los municipios del parque) donde nos hospedábamos. La primera parada del recorrido se encontraba muy cerca, a poco más de 10 kilómetros.

Santuario Gibilmanna

Santuario Gibilmanna

Es uno de los más importantes de Sicilia. Esto se debe a varios milagros hechos por la Virgen y que fueron reconocidos por el Vaticano.

Se encuentra a 800 metros de altura, lo que ofrece unas vistas muy lindas sobre el mar, que todavía se deja ver.

Castelbuono

Si bien es una de las principales comunas de las Madonie, el motivo por el que incluimos a Castelbuono en nuestra ruta fue para desayunar en Fiasconaro. Diría que fue parte de la estrategia de A. para convencerme a recorrer el parque.

Pasticceria Fiasconaro

Esta pasticceria se encuentra en el corazón de la ciudad y es reconocida, entre otras cosas, por su panettone. Así es, yo que vivo en la ciudad que vio nacer este dulce, deseaba probar (in situ) el panettone de Fiasconaro. Y ya que estábamos, otros cosas más!

Castelbuono. Parque de las Madonie
Castelbuono

Pero Castelbuono no se trata sólo de azúcar. Recorrer sus calles te harán viajar al período de los Ventimiglia (S. XIV al S. XVI), una importante familia aristocrática de la zona.

Quizás el edificio más importante sea el Castillo, ubicado en uno de los extremos de la ciudad y, como casi todo en este parque, rodeado de un hermoso paisaje. Hoy funciona como Museo Cívico.

Petralia Soprana

Petralia Soprana

Luego de la caminata y del segundo desayuno del día nos subimos al auto rumbo a la siguiente parada. Nos esperaba aproximadamente una hora manejando entre las curvas de la SS286.

Y cuando comenzábamos a dudar si nos habíamos equivocado de camino, se asomó, en lo alto de una colina, Petralia Soprana.

Esta pequeña localidad es una de las mejores conservadas de la zona, no por nada forma parte de la lista de Los Pueblos más Lindos de Italia. Además, es la de mayor altitud (1147 metros).

Dejamos el auto y comenzamos a caminar. Nos encontramos con calles y callejones, con pequeñas piazze y sus fontane. Con casas hechas en bloques de piedras al natural de un color claro con combinaban a la perfección con los balcones en hierros y las flores que los decoraban.

El silencio. El silencio invadía cada recoveco de Petralia Soprana.

Parque de las Mandonie
Vista del Etna desde el Belvedere

Nos cruzamos con algunas personas en el camino a las que les pedimos que nos recomienden dónde almorzar.

Da Salvatore! Respondieron al unísono. Y hacia allá fuimos, porque quién no tiene hambre luego de un cannolo, una porción de panettone y una granita.

Fue un almuerzo tranquilo, sentados en una de esas pequeñas plazas con su fuente en el centro. Nadie nos corría, ni el tiempo. Comimos algunos de los platos típicos que nos sugirió la camarera y luego seguimos nuestro paseo.

Nos volvimos a perder entre las calles y callejones hasta desembocar en uno de los Belvedere (mirador) más imponentes del viaje que nos permitió admirar hasta el Etna.

Polizzi Generosa

Luego de disfrutar (un vez más) de una vista mozzafiato, continuamos nuestra ruta por el Parque de las Madonie. Tomamos la SS120 para continuar con la SS643.

Llegamos a Polizzi Generosa y lo primero que nos encontramos fue el pequeño acueducto romano, les adelanté que era una viaje en el tiempo.

Parque de las Madonie
Polizzi Generosa

Este pueblo también se trató de caminar sus calles, de visitar alguna sus iglesias y de admirar la vista desde la Piazza Santissima Trinità.

Pero a Polizzi Generosa también nos traía una misión gastronómica: probar la torta Sfoglio, un dulce típico de las Madonie.

Y otra vez al unísono el consejo de los peatones nos llevó hasta lo de Vinci.

Atravesamos la puerta del bar y nos encontramos con un hombre que no tendría mucho más de 50 y una mujer, que luego nos enteramos era su madre. Pedimos algo fresco para tomar y una porción de la Sfoglio.

Pasticceria Vinci

Nos quedamos de pie junto a la barra conversando con madre e hijo. Les contamos que yo era argentina y que A. de Padova, pero que vivíamos en Milán. Hablamos de lo que estábamos disfrutando nuestro recorrido y, sin darnos cuenta, ya nos habían servido otra porción de torta, que nos terminaron regalando.

Nos despedimos y cuando ya estábamos con un pie afuera del bar, la mujer lo llama a A. y, con una voz tímida, le preguntó:

_ Posso chiederli un piacere? (le puedo pedir un favor).

_ Sí! Le respondió A., un poco sorprendido.

_ Mi saluta a Sant’Antonio?! (me saluda a San Antonio, el Santo Patrono de Padova).

Y sonriendo nos fuimos caminando al auto para continuar nuestro recorrido hacia la última parada.

Collesano

Collesano

El camino no dejó de sorprenderos a lo largo de todo el recorrido por el Parque de las Madonie. Y este último tramo no fue la excepción. Por momentos nos sentíamos en la cima de las montañas.

Finalmente, en poco menos de una hora, estacionábamos en Collesano. Eran pasadas las 18.30 de un día de agosto de mucho calor.

Collesano se ubica a 468 metros de altura y desde allí volvimos a ver el mar en el horizonte.

Recorrimos sus calles, espiamos desde afuera su castillo medieval (estaba cerrado por las medidas de la pandemia), fotografiamos su catedral y observamos a su gente conversar sentada en la vereda.

El Museo Targa Florio, dedicado a la legendaria carrera de autos, también nos quedó pendiente para un próximo viaje.

Castillo de Collesano

Antes de emprender el regreso, y casi de casualidad, nos topamos con un negocio donde vendían cerámica hecha a mano. Conversamos con su dueña, que era la cuarta generación trabajando en el negocio familiar (Ceramiche Iachetta). De cada viaje me gusta traerme algo de producción local que me evoque a ese destino. Así que aproveché para comprar algunas cerámicas.

Hoy esas pequeñas cerámicas decoran un rincón de mi casa. Cada vez que las miro me recuerdan que el mundo está lleno de lugares que nos quitan el aliento y de los que poco sabemos.

¡Qué lindo que es dejarnos sorprender por un destino!

Algunas consideraciones para visitar el Parque de las Madonie

No hay dudas, la ruta por el Parque de las Madonie superó mis expectativas. Y hoy, con el diario del lunes, me arrepiento de no haberle dedicado más tiempo.

Parco de las Madonie
¡Pineame!

Nosotros hicimos todo el recorrido en un día, pero si tu itinerario te lo permite, no dudes en pasar al menos una noche en alguna de las paradas.

En algunos tramos el estado de las rutas no es el mejor (al menos así era en agosto de 2020). Maneja con precaución para evitar tener problemas con el auto.

Como GPS utilizamos Google Maps, pero te sugiero que también vayas atento a las señalizaciones de la ruta.

Para evitarte multas, estaciona el coche antes de ingresar a los centros de las ciudades.

Además de recorrer los municipios, hay varias actividades que se pueden realizar en el parque: entre ellas trekking, avistaje de aves y hasta esquí.

Fin del recorrido

Esta ruta mozzafiato por el Parque de las Madonie llega a su fin. Reconozco que no sólo fue un destino que me sorprendió, sino que ranquea alto entre los lugares que más me gustaron de Sicilia.

Escribir este artículo me hizo viajar una vez más por esas rutas bajo el cielo azul, rodeada una una imponente naturaleza. No quería llegar al final.

Espero que te haya gustado, que lo hayas disfrutado tanto como yo y que te inspire a descubrir este rincón siciliano.

¡Buen viaje!


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