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El presente de una ciudad está siempre conectado con su pasado, por más oscuro que sea. En este artículo vamos a conocer las huellas que dejó la Segunda Guerra Mundial en Milán.

Si comprender es imposible, conocer es necesario, porque lo que sucedió puede volver a suceder…

Primo Levi. Escritor.

Lamentablemente la historia no siempre es un cuento con final feliz. Muchas veces nos toca aprender y conocer sobre hechos siniestros y muy tristes del pasado. Tal es el caso de lo sucedido durante la Segunda Guerra Mundial. Milán fue una de las ciudades italianas con un rol protagónico, en este artículo vamos a descubrir parte de las marcas que dejaron aquellos años bélicos.

Siguiendo los rastros de Segunda Guerra Mundial en Milán

Para hablar de la Segunda Guerra Mundial en Milán inevitablemente tenemos que hablar de Benito Mussolini. Vivía en Foro Bonaparte y en zona Missori, en la sede del movimiento Fascista, tenía su oficina. La misma se encontraba en Via Paola da Cannobio 35 (*) y es desde donde partió hacia Roma el 27 de octubre de 1922, para ser nombrado por el rey como Primer Ministro de Italia.

Además, fue también en Milán donde a finales de la guerra, luego de ser capturado y asesinado, colgarían su cuerpo. El sitio elegido fue Piazzale Loreto, el mismo lugar donde años antes Mussolini había colgado a un grupo de partisanos.

(*) NOTA: El edificio donde se encontraba la sede no existe más.

Las deportaciones

Pero entre la llegada al poder de los fascistas y el final de la guerra, sucedieron muchas cosas.

Una de las más siniestras de este período de la historia fue la existencia de los campos de concentración y exterminio. Lamentablemente Milán no estuvo exenta a las deportaciones.

Desde el 6 de diciembre de 1943 hasta el 15 de enero de 1945 salieron, desde el anden 21 de la estación central de Milán, 20 trenes hacia diferentes campos, 11 de ellos llegaron a Auschwitz.

Si pasas por el estación podrás ver el anden y las placas conmemorativas. Además, la zona donde se cargaban los trenes (un lugar secreto en aquel entonces, a pesar de estar a la vista de todos) se convirtió en el Memorial del Holocausto de Milán y se lo puede visitar.

También en la Estación Central, se encuentra la Sala Real la cual era utilizada por el rey cuando viajaba en tren. Durante el período de la Segunda Guerra, la misma fue redecorada, incluyendo esvásticas en el piso de madera, esperando la llegada de Hitler. Esa visita nunca sucedió, pero la sala se mantuvo intacta. Se abre al público sólo en determinadas ocasiones.

Stolpersteine

Las Stolperteine, en italiano conocidas como Pietre d’Inciampo, son las piedras que homenajean a las víctimas del holocausto. Son un bloque cuadrado dorado que se coloca en la vereda de la última residencia de un deportado. Es un proyecto que se lleva a cabo en toda Europa y sólo en Milán encontrarás 90 de ellas.

Por mencionar una, en Corso Magenta 55 se ubica la Pietra d’Incampio de Alberto Segre, padre de Liliana Segre, una de los pocos niños sobrevivientes de Auschwitz, actual Senadora Vitalicia de Italia.

Monumento a los caídos en campos de exterminio

El Cementerio Monumental de Milán es un museo a cielo abierto que acoge parte de la historia de la ciudad y del país. Allí se encuentra el Monumento a los Caídos en campos de exterminio nazi.

En su interior hay un urna que conserva tierra de Mauthausen. En las placas se encuentran los nombres de las más de 800 víctimas de Milán, incluido (por voluntad popular) el nombre de la Princesa Mafalda di Savoia.

Los bombardeos

A lo largo de los años que duró la Segunda Guerra Mundial, la ciudad lombarda sufrió varios ataques aéreos por parte de los aliados.

Las bombas cayeron por toda la ciudad, afectando fábricas, residencias e importantes edificios como Santa Maria delle Grazie o la Galería Vittorio Emanuele II, y ocasionando la muerte de muchísimas personas.

Foto del Cenacolo

El Duomo logró sobrevivir casi intacto. Durante esos años, la dorada madonnina, que se alza en lo alto de la catedral, estuvo envuelta en trapos para evitar ser identificada por parte de los pilotos. A pesar de ello, en la imponente puerta de bronce podrás ver algunas marcas que quedaron de aquella triste etapa de la historia.

A modo de alerta, minutos antes de los ataques sonaban dos alarmas. El objetivo era poder darle a los habitantes el tiempo suficiente para protegerse. En diferentes puntos de la ciudad existían refugios antiaéreos, algunos de los cuales todavía podemos ver señalizados, como es el caso de Piazza Duomo.

El peor de los ataques

La mañana del 20 de octubre de 1944 se produjo el peor de los ataques (si es que existe uno que sea peor que otro). De lo que no hay dudas es que fue el más desgarrador. Parte de las bombas cayeron sobre la escuela de Gorla causando la muerte de cerca de 200 niños, de parte del cuerpo docente y del personal que allí trabajaba.

En la Piazza dei Piccoli Martiri se encuentra el Monumento a los pequeños mártires de Gorla donde cada año vienen conmemorados.

¿Qué hicieron con los escombros de los edificios derrumbados?

Construyeron una montaña. Así como lees. Con parte de los escombros de los bombardeos se construyó el Monte Stella, la montagnetta. Una colina que con el paso de los años se ha convertido en uno de los parques de entrenamiento preferido por quienes viven en la zona.

Desde la cima podrás disfrutar del skyline milanés y del paisaje que rodea a la ciudad. Presta mucha atención, porque (con las condiciones a favor) podrás ver la madonnina y los Alpes.


Segunda Guerra Mundial en Milán
¡Pineame!

Puede parecerte un artículo triste, desgarrador e, incluso, innecesario. Pero soy una convencida que conocer la historia de cada lugar que visitamos nos ayuda a comprender mejor el presente. Además, como dice Liliana Segre:

La memoria es la única vacuna contra la indiferencia.

Liliana Segre. Senadora Vitalicia italiana.

No dudes en escribirme si tienes alguna consulta o comentario.

¡Buen viaje!


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