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  • Categoría de la entrada:Qué ver en Milán
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El paso de Leonardo Da Vinci por Milán dejó como resultado algunas de las obras más importantes de la ciudad, incluso de la historia. No por nada, ver La Última Cena es una de las cosas que aparece en cada lista que encuentres sobre «las cosas imperdibles para hacer en Milán» .

En este artículo nos vamos a ir en un recorrido a través de la historia. Viajaremos desde el Renacimiento al presente para entender por qué ver La Última Cena de Leonardo Da Vinci es uno de los imprescindibles para quienes visitan la ciudad.

¿Por qué hay qué ver La Última Cena?

En el corazón de Zona Magenta se encuentra la iglesia Santa María delle Grazie y el antiguo convento de los Dominicos. Me gusta imaginarme a Leonardo Da Vinci y Bramante conversando en los claustros de estos edificios.

¿De qué hablarían? ¿Se pedirían consejos sobre sus respectivos trabajos? ¿Serían celosos el uno del otro?

Leonardo Da Vinci en Milán
Leonardo Da Vinci

Ambos llegaron a la ciudad a finales del 1400, durante el período de Ludovico Sforza (Duque de Milán) cuya corte era frecuentada por artistas, músicos e intelectuales.

El Moro, como se lo conocía al duque, decidió que quería que Santa Maria delle Grazie sea su mausoleo. Fue así que Da Vinci y Bramante convirtieron esta iglesia y convento en una de las joyas del Renacimiento, un ejemplo arquitectónico del período y desde 1980, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Por su parte, La Última Cena es considerada una de las obras murales más importantes del mundo. Incluso se plantea que a partir de su creación se inicia una nueva era en la historia del arte.

La Última Cena de Leonardo

Fotografía del Cenacolo

Entre 1494 y 1498 Da Vinci estuvo dedicado a pintar La Última Cena. Vivía en frente, en un terreno que le había obsequiado el duque y que al día de hoy se puede visitar.

Durante ese período se encontraba estudiando la luz, el movimiento y las emociones y expresiones de las personas. Elementos que se ven aplicados en el mural. Además del uso de la perspectiva, lo que hace que (por un momento) te sientas parte de la cena.

Con sus 460 centímetros de alto y sus 880 de ancho y, a pesar de la técnica utilizada que hizo que se vea afectado por condiciones externas como la humedad, logró sobrevivir al paso y a los golpes de la historia.

Resistir al paso del tiempo

El mural se pintó dentro del convento de los Dominicos, en la sala que era usada por los frailes para comer y rezar. ¿Te imaginas ver La Última Cena mientras cenas sentado en tu comedor? ¿Serían conscientes en ese momento del valor que tendría esta obra?

Probablemente no, porque se decidió que a los pies de Jesús era necesario abrir una puerta. La historia cuenta que se hizo «para facilitar el acceso a la cocina».

Años después, durante el período de dominación francesa, los soldados de Napoleón utilizaron la sala como establo y para practicar tiro.

Bombardeo 1943 – Fotografía de Soprintendenza Archeologia, Belle Arti e Paesaggio per la città Metropolitana di Milano

Pero los golpes de la historia no terminan aquí. En 1943 la Iglesias y el Convento fueron bombardeados por los aliados derrumbando parte de los edificios, entre ellos el techo y una de las paredes de la sala donde se encuentra la obra. La pintura de Leonardo se salvo gracias a una estructura que se armó para protegerla.

¿Dime si estas curiosidades históricas no se suman a la lista de motivos para ver La Última Cena?

¡Ah! Me olvidaba, Leonardo no cobró un céntimo por su trabajo como tampoco el Moro fue sepultado en su mausoleo (murió prisionero en Francia).

Organizar la visita para ver La Última Cena

Ver La Última Cena
¡Pineame!

Ahora que ya conoces parte de la historia y los motivos por los cuales ver La Última Cena en Milán, llegó el momento de hablar de la visita y la compra de las entradas.

El Cenacolo y la iglesia Santa Maria delle Grazie se encuentra en el corazón de Zona Magenta.

Para poder ver La Última Cena es necesario comprar los tickets de manera anticipada. El ingreso a la sala es en grupos restringidos y el tiempo de permanencia en la sala es de 15 minutos.

Existen muchas agencias y páginas web dónde se pueden comprar las entradas, pero lo recomendable es hacerlo a través del sitio web oficial del Cenacolo Vinciano.

Ten en cuenta que se ponen a la venta con varios meses de anticipación y suelen terminarse muy rápido. Te recomiendo que chequees las fechas en el sitio.

Por otro lado, si no conseguiste tickets para el período de tu visita a Milán, te sugiero que continúes intentando o que incluso te acerques a la boletería junto al convento ya que pueden liberarse entradas a último momento.

Además de la web oficial, te puedes descargar al celular la aplicación donde vas a encontrar mucha más información sobre La Última Cena y su historia.

Por último, no te pierdas de recorrer la iglesia, ejemplo arquitectónico del renacimiento milanés.


Este recorrido por uno de los Patrimonios de la Humanidad de Italia llega a su fin. Espero que lo hayas disfrutado y que te sea de ayuda en la organización de tu visita a Milán.

¡Buen Viaje!


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